
La radiografía dental es la exploración con rayos X que se realiza con más frecuencia y representa, al menos, un tercio de todas las exploraciones radiológicas en la mayoría de los países (1).
Aunque no es tan frecuente como la radiografía intraoral, y con una dosis de radiación mayor, la radiografía panorámica se emplea para visualizar los dientes y los huesos maxilares en una sola imagen, mediante un haz estrecho que gira alrededor de la cabeza del paciente.
Algunos equipos incorporan detectores de brazo fijo para radiografía cefalométrica, con imágenes laterales y posteroanteriores / anteroposteriores (PA/AP) del cráneo a distancia fija, destinadas al análisis ortodóncico.
Desde principios de la década de 2000, los equipos de tomografía computarizada de haz cónico (CBCT) permitieron realizar tomografía volumétrica digital en las clínicas dentales, empleando un haz de rayos X de forma cónica o piramidal y un detector de panel plano para obtener imágenes 3D de las estructuras de la región dentomaxilofacial.
La dosis efectiva de la CBCT dental puede superar entre 5 y 40 veces la dosis de la radiografía panorámica dental (2).
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